7 Recomendaciones para ,los padres tengan un buen desarrollo de los niños.


1. Acerca a tus hijos a la música

La música es un lenguaje universal y artístico del hombre que cumple con funciones emotivas, sensoriales, intelectuales y didácticas, entre otras. El acercamiento del niño a la música (especialmente la música clásica), ya sea como escucha o al tocar un instrumento musical, brinda beneficios cognitivos como ninguna otra actividad. Numerosos estudios en torno al tema han demostrado que la alta actividad neuronal propiciada por la música contribuye a mejorar la memoria, la expresividad, la imaginación y la creatividad de los niños. 

2. Promueve la lectura

Hacer de la lectura un hábito desde la infancia trae beneficios inigualables. Lograr esta costumbre no es tan dificultoso si se promueve primeramente el ejercicio de lectura en voz alta de padres a hijos. Toma un momento del día, en la tarde o antes de ir a la cama, y lee de entre media hora a una hora a tus hijos más chicos. Esta actividad, además de mejorar la percepción auditiva, la concentración y la imaginación, como la música, fortalece el incremento del vocabulario y el pensamiento abstracto. La lectura como rutina estimula a la comprensión, la inteligencia, el pensamiento crítico y objetivo y a la habilidad de expresión hablada y escrita. 

3. Acerca a tus hijos a otro idioma

Se estima, según un estudio del MIT realizado en el 2018, que los 10 años son la mejor edad para comenzar a aprender una segunda lengua. Sobra puntualizar que, además de que el aprendizaje de un idioma implica una interacción social beneficiosa para un niño, comprender otras lenguas otorga cualidades de facilidad lingüística, beneficios cognitivos y mayor nivel cultural. La edad mencionada es idónea puesto que se considera como un punto de unión entre la enseñanza implícita (es decir, aquella que adquiere todo ser humano por sus relaciones desde el nacimiento) y la enseñanza explícita (aquella que sigue una metodología de enseñanza basada en el esfuerzo de la memoria y el trabajo personal).

4. Fomenta la práctica de algún deporte

La socialización, la actividad física, la estimulación de la higiene y la salud, aprender a seguir reglas, mejorar la coordinación, aprender a controlar las emociones (fortalecimiento de la inteligencia emocional), aumentar posibilidades motoras y estimular hábitos son algunos beneficios que van de la mano con la práctica de un deporte. Es crucial, no hay que olvidarlo, que el menor elija el deporte que más le llame la atención; esto facilitará y mejorará tanto su desempeño como su compromiso. Como padre o madre lo principal que uno puede hacer es enseñar al hijo distintos deportes.

5. Adquiere un animalito de compañía

Dar una mascota a un niño es un acto de responsabilidad y cariño. Tomar en cuenta los beneficios y alegrías que puede traer un animal a casa implica también conocer como padre las responsabilidades que la decisión conlleva: los animales de compañía no deben cambiar constantemente de hogar y deben tener acceso a cariño y a todas sus necesidades orgánicas. 

6. Pon en práctica ejercicios para estimular la autonomía del niño

Ya que todo esfuerzo de educación en la niñez va enfocado a formar adultos dignos, responsables y felices, toda estimulación hacia la autonomía es un paso acertado. La enseñanza puede practicarse en actividades variadas: impulsa a tu hijo a comer solo, a elegir su propia ropa, a lavarse siempre las manos antes de comer y al regreso de salidas fuera de casa, y a ayudar en tareas simples pero concretas del hogar. Las obligaciones que se vuelven hábitos y que se consideran desde la infancia forman parte del carácter de todos los individuos. 

7. Promueve actividades que estimulen un desarrollo emocional adecuado

  • Para que un adulto aprenda a manejar con responsabilidad sus enojos, sus frustraciones o sus deseos es indispensable que los conozca a profundidad y los tome en consideración desde la infancia con conciencia y asertividad. Enseña a tu hijo a examinar sus emociones con actividades simples. 
  • Se recomienda, para los niños más pequeños y como ejercicio aunado a esto, que dibujen varias caras con muecas distintas según cada estado de ánimo. Exteriorizar y enumerar las emociones ayuda, como primer paso, a identificarlas. Imitar emociones físicamente, por otro lado, también es un primer acercamiento para la toma de conciencia. 
  • Como adulto, habla con tu hijo y pon el ejemplo. El menor debe comprender que las emociones están bajo su control y que no deben ser capaces de determinar el curso de sus acciones. 
  • Para jóvenes o adolescentes se recomienda promover la práctica de un diario emocional. Se ha comprobado en múltiples ocasiones que la escritura es un gran ejercicio de liberación o alivio. Además, las palabras hacen cognoscibles a los sentimientos y, llevados estos a un sentido tangible, se vuelven más fáciles de reconocer y asimilar.  

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